Extracto

Este estudio revisa la evidencia reciente sobre cómo diversas exposiciones ambientales influyen en el riesgo de ictus, destacando la contaminación del aire (especialmente partículas finas PM₂.₅ y humo de incendios forestales), el estrés térmico, la alteración circadiana y laboral, el entorno construido y social, y ciertos tóxicos. Se identificó que la contaminación del aire, el calor extremo y la combinación de calor-humedad son los factores ambientales más consistentemente asociados con un mayor riesgo de ictus. Otros factores, como el ruido, la luz artificial nocturna, el trabajo por turnos y las largas jornadas laborales, muestran asociaciones menores pero plausibles, mientras que los entornos más verdes y caminables podrían tener un efecto protector modesto.

El estudio también resalta que la desventaja social y estructural, la exposición múltiple y las inequidades ambientales juegan un papel integrado en el riesgo y la prevención del ictus. Se recomienda que futuras investigaciones consideren modelos de exposición combinada y enfoques centrados en intervenciones.

Ali M, Mayberry W, Achey R, Putaala J, Nouh A. Environmental Exposures and Stroke Risk: Converging Pathways, Unequal Burdens, and Prevention Opportunities.. Ali M, Mayberry W, Achey R, Putaala J, Nouh A. Environmental Exposures and Stroke Risk: Converging Pathways, Unequal Burdens, and Prevention Opportunities.. Current neurology and neuroscience reports. 2026.